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PRODUCTOS ORGÁNICOS: DE LA HUERTA AL CHANGUITO

Hasta hace poco tiempo, quienes buscaban opciones más sanas y variadas de las que brindaban las góndo­las de los supermercados tradicionales debían recu­rrir a ferias estables o itinerantes –Sabe la Tierra, El Mercado de Bonpland, la feria Del Productor al Consumidor de la Facultad de Agronomía, Green Market– o consolarse con el surtido de la dietética de barrio. Servicios especializados en venta vía web fueron los primeros en ofrecer soluciones a quienes no tenían tiempo para hacer el viaje mensual a esos espacios, ofreciéndoles la opción de delivery, aunque no sin problemas operativos como la espera, el costo y, sobre todo, la dificultad de asegurar la frescura de los alimentos orgánicos en esa puerta a puerta.

Aho­ra, si bien de manera incipiente, comenzó a surgir una tercera vía verde: el supermercado orgánico. “La primera necesidad insatisfecha que teníamos, co­mo consumidores de productos orgánicos, era la di­ficultad para incorporar compras saludables a nuestra vida cotidiana en Buenos Aires. Además, notábamos que había des­conexión entre una gran oferta orientada casi exclu­sivamente a la exportación y una creciente demanda del público local. Tomando como referencia casos de éxito en el mundo, donde este formato comercial estaba muy desarrollado y en crecimiento, surgió es­te emprendimiento”, explican desde Biomarket, uno de los primeros súper orgánicos porteños.

A diferencia de otros formatos que, por su escala, no sostienen una oferta constante al alcance de la mano, estos nuevos players garantizan disponibilidad diaria. “Nuestro cliente puede pasar en cualquier momento del día y abastecerse de igual manera que en un supermercado convencional, pero de modo or­gánico y saludable. Desde frutas, verduras y vino certificado hasta productos de limpieza ecológicos, pasando por cosmética natural, lácteos biodinámicos y carnes de pastura”, detallan desde el súper ubicado en Recoleta, donde también se consiguen alimentos gluten free, raw y kosher.

“En la Argentina, la produc­ción orgánica se está desarrollando sin interrupción desde hace más de 20 años, siendo hoy uno de los países líderes en el mundo. Tenemos una certifica­ción confiable y con reconocimiento global”, Paul detalla Gauvry, cuyo actual emprendimiento, Fresco, fue su proyecto de tesis en Ingenie­ría (UBA). “Nos propusimos crear un lugar luminoso donde sea posible encontrar la mayor variedad de produc­tos orgánicos y que esté abierto todos los días”, define Gauvry, que buscó atacar el problema de la desconexión entre producción y abastecimiento con una solución inspirada en los health stores de los Estados Unidos.

También comenzaron a surgir almacenes gourmet orgánicos que, sin llegar a ser supermercados, inclu­yen no sólo venta de productos, sino que también funcionan como espacios de cocina natural. Es el ca­so de Ma’Gretch, un almacén dirigido por Richard Martino y ubicado en Palermo Chico donde convi­ven desayunos con café orgánico, leches vegetales y panes de masamadre, más una barra de jugos de ex­tracción, un take out con opciones vegetarianas y ve-ganas para el mediodía y un despacho de lácteos, le­ches vegetales, pollos, huevos y hasta cosméticos de Good Bless You. Para estar a tono con la demanda, comenzaron a incorporar a ítems como los helados Haulani, a base a leches vegetales y aceite de coco.

Más allá de las variables económicas, este cambio tie­ne fuertes raíces sociales y culturales: un consumidor más informado y consciente, que toma decisiones cualitativas respecto a su alimentación. No sólo se trata de comer más sano sino también más rico y responsablemente, considerando el impacto en el medio ambiente como un factor de peso. Empode­rado, el consumidor ya no espera que las opciones lleguen hasta él: sale a buscarlas... O a generarlas.

Fuente: https://www.cronista.com/clase/gourmet/Productos-organicos-de-la-huerta-al-changuito-20170613-0004.html

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